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Pasajes en vilo

Ni una sola alegría. Los días se suceden y no hay en ellos ni eso. Sí, he recibido elogios por esto o por aquello, los recibí, pero fútiles, nadie espera al otro lado. La chica con la que he empezado a hablar se escabulle cada dos por tres no dejando lugar a ningún tipo de progreso, y hasta hace dos días hablaba de su novio, mal, pero hablaba. Ahora ya dice ex pareja. Qué modoso suena eso, ex pareja. Como seres plenamente civilizados. Y el caso es que vive con él, y ella está sin curro, y a mí me vuela la imaginación, la imaginación altruista. Que si ofrecerle una habitación aquí... temporal... para librarla en parte al menos de su difícil situación... En fin, ya le propuse montar en el transiberiano, su sueño, y lo tomó a guasa, o no quiso, y menos mal. Porque se lo dije en serio. Y luego está la otra, la que fuma coca en base, la barriobajera que te ve por la calle y te aborda y solo huele a problemas. Que si nos tomábamos algo, me decía. Y es que hay que ver qué mala pata tengo yo c...

Retrato de un balneario

Me debo a mis padres Eso ya lo he dicho Y al menos de momento Es todo lo que hay Quedó pendiente una excursión Y decidí planteársela recientemente El viernes salíamos hacia allí Y hemos vuelto hoy Conduje 250 kilómetros El lugar prometía Cercano a un pueblo de 45 habitantes En medio de un páramo Pero mientras nos acercábamos La carretera se volvía más sinuosa Desembocando en una especie de hoyo entre montañas Al ver aparecer la fortificación Les dije a mis padres: Parece El resplandor Por fortuna había 4 coches en el parking al aire libre Ya era algo No estábamos solos Del todo Llevamos con nosotros al perro Apeé a mis padres con las maletas en la entrada Y me fuí con él a aparcar Al llegar a recepción mi madre estaba haciendo los trámites Estábamos a 4 grados en el medio día Lo siguiente sería ver la habitación Al principio no caí en la cuenta La decoración del lugar estaba hecha toda a base de motivos africanos Cuando entré a aquella habitación La cama más grande que jamás he visto m...

Los días

Aquí estoy. Otro día más. Otro día más en mi vida, en el que parece que quiera sentarme a escribir algo. Las teclas de mi portátil compiten con una taladradora del vecino. Ha pasado toda una mañana. En la que no pasa demasiado, en teoría. He leído poco, como de costumbre. Pero, por poco que sea, siempre hay algo bueno. Pongamos que vivimos en un día más. Un día más del resto del mundo, un mundo que, sin novedad, se cae a trozos. Las guerras se suceden, los crímenes, la indiferencia, y lo que tal vez sea lo peor de todo; la aparente paz de los barrios como este. Hay momentos en los que acepto mi papel, el de un pensionista que busca algo de sol sentado a un banco. No puedo decir que sea otra cosa sino eso. Un pensionista que ha madrugado demasiado. Y no tiene nada que hacer, y además teme, que no tenga siquiera posibilidad de hacerlo. El sexo se fue, el trabajo se fue, la pintura ahí está, pero yéndose, la música se fue, me queda esto, la escritura, y ni siquiera sé lo que quiero poner....

El borracho

  El borracho aparece cada día a las puertas del bar. Me gustaría poder calmar su sed hambrienta. Decirle vámonos a dar una vuelta y despégate de esa mierda. Pero le invito a una copa. Supongo que no estoy aquí para ayudar a nadie. Si alguien puede hacerlo tal vez se deba a un hecho fortuito. Comenta la misma jugada una y otra vez. Se le ve con esa clase de ansiedad desesperada. Y lo más aciago es que cree poder con ello. Tal vez pueda, pero tal vez no. Tal vez, de poder, nunca vuelva a ser el mismo, y un halo de tristeza se instaure en él para siempre. Hay muchas maneras de perder, pero la reinserción social es la peor de ellas. ¿Quién puede querer estar dentro de esta sociedad? Solo los que están. Y porque temen el otro lado. Pienso en su hígado. Cómo puede acabar de seguir así. Cuál es el límite. Hasta dónde ha de llegar. Empieza con whisky la mañana. Y no sé cuando acaba, porque yo me marcho dejándolo con su fatalidad. Ay pobre amigo... La vida te dio la espalda, o te cogió de ...

Sexo

  El sexo es un asunto turbio. La mayoría de mujeres creen que su coño es de oro, se deben a un tipo de seducción, enseguida ponen cortapisas, extraen conclusiones instantáneamente, lo llaman selectividad, pero luego acaban con cualquier gilipollas, o se casan, o ellas son ese gilipollas. Y de los hombres qué decir, adoran ese coño como si realmente fuese de oro, lo persiguen, se embriagan, algunos incluso viven en el largo rodeo que lleva a conquistar una mujer, y cuando la tienen, se casan, o pasan a la siguiente, o ambas cosas. En realidad no hay ningún estereotipo claro en esto. El caso es que todos queremos follar. Solo que ellas parecen tenerlo más claro. Pensemos en la sexualidad en sí, la erotización de ellas es más prolongada, tardan más en excitarse, o lo hacen de súbito, aunque necesitan conectar, no vale cualquier polla bambante, que en realidad valdría, pero hay un contratiempo, y es eso que llaman afecto. La ternura es la verdadera clave de la seducción, más allá de l...

Hombre en precipicio

Salgo poco a la calle pero cuando salgo los callejones vienen a mí He quedado con un amigo peculiar ya de por sí pero de todos los personajes con los que he dado el más normal Nos sentamos en un banco en mitad del parque él huye de sus padres yo de la soledad Lo primero es avistar a Morad el indigente está con uno y una chica joven al sentarme llega otro al verlo ya lo advierto un necio arrogante agresivo y desquiciado que habla de lo mal que está la sociedad para pasar a argumentar la injusticia varonil con lo mismo de siempre Luego, alardea de sus años de cotización tiene 47 y, según dice, trabaja desde los 13 Me doy cuenta de que el anterior y la chica joven son padre e hija porque el otro lo menciona varias veces él no quiere ver a su hija porque se encorajina o algo así y la chica lo invita a reflexionar y entonces el tipo se hace con la conversación al completo Pobre ejemplo está llevándose esa niña junto a un padre amigo de u...

Septiembre

Bien… Otro día que se va. De cara a este ritual que ejerce el ser humano en lo que llamamos vida. Y para los animales, y las plantas, y las bacterias, y los hongos, igual. Si hay algo que perdure, átomos o alguna cosa así, yo lo desconozco. Pero no es de eso de lo que quería hablar esta noche. Simplemente, todo está yendo demasiado deprisa, demasiado reiterado. Y las noches se abalanzan sobre mí una tras otra, sin darme tiempo a digerir muy bien el proceso; saborearlo ya es otra cuestión. Estas noches de verano, de aire acondicionado y calma absoluta, están siendo como el testimonio vacío de algo que termina. Y quiero hacer algo. Por ello he depositado demasiadas esperanzas en Septiembre. Dedicarme a aceptar esta situación, la cual en mi noción lleva como cuatro años establecida, y para Septiembre, donde en este lado del hemisferio es como si un año nuevo comenzara, empezar a ir haciendo algunas cosas, cosas atrasadas, entre tareas y aspiraciones. Lo último que me ha ocurrido ha...