Había un lugar en las palabras
Lo mejor de todo es escribir. Mejor que follar. Mejor que no hacer nada. Porque es como no hacer nada, haciendo algo. Mientras se fuma, mientras se respira, y se para uno, a observar, sus alrededores. En estos momentos exactos, desde mi ordenador, en la silla que escribo, hay una niña llorando; creo que es una niña, aunque podría ser un niño, al otro lado de estos muros. Su llanto se va disgregando, se vuelve lejano y ausente. Hasta que por fin, para gracia de sus padres, seguramente, claudica. Su berrinche se esfuma. Y para entonces solo hay este silencio. Interrumpido intermitentemente por el sonido de mis teclas. Que no es todo lo impetuoso que quisiera. Que no está rugiendo, como se diría. Hay veces que se escribe así. Entre pausa y pausa. Como… cualquier metáfora me vale. Ya ha dejado de ser una necesidad propiamente dicha. Pero es mejor que el ocio absoluto. Mejor que cualquier otro menester. Al menos que se me ocurra. Mejor que un brindis con champán, mejor ...