La píldora de la cordura y Un alma en pena
La píldora de la cordura Los damnificados por la psiquiatría son tantos... Anoché me acosté, tratando de abrir un pequeño paréntesis con el neuroléptico. Una sustancia que te jode el cuerpo y la vida. Y que recetan como caramelos. Y que nunca prescribe. Has de tomarlo toda la vida, te dicen. Y sientes cómo tú ya no eres el que eras. Por dos días he conseguido renunciar a él, y hoy, debido a eso, la presencia tan arraigada a esa sustancia a la que mi cuerpo se ha adherido, ya he empezado a sentirme mal. Como si me faltara un riego. Voy a ver a mi colega, quedamos en comernos unas hamburguesas a la tarde. Él también está sumido en el mismo pozo. Solo que él, con el tiempo, y la dependencia crónica que genera, ya apenas logra salir de su casa. Sin embargo, en cuanto le suelto que llevo dos días sin tomarlo, las alarmas le saltan. Y se pone en plan consejero. El tipo de amistad nuestra es algo que da para otros párrafos, pero se basa básicamente en la circunstancialidad y la res...