CAGED
En el momento de levantarme hoy, cuando suena el despertador a las 8 de la mañana, me incorporo enseguida, estoy sentado en el borde de la cama, pero soy incapaz de ir más allá. Veo desde ahí los pantalones arrugados en el suelo, las zapatillas, los calcetines, todo con lo que debo ataviarme, pero pienso algo así como, “bueno, aún son las ocho, hasta las once no he de entrar a clase, supongo que podré echarme un poco más”. Los sueños que irrumpen en mi memoria son decadentes. Y lo peor es que me retrotraen experiencias que ya debo haber vivido. Una mujer que se pega a mi cuerpo, que no deseo, que beso, que acaricio sin ningún tipo de entrega en una simulación insípida del romance. Sí, ya lo he vivido. Me recuerda a alguien. Y si lo pienso un poco más, a demasiadas, quizás. Esto por un lado está bien, me contenta que se me haya revelado en sueños la naturaleza de mi falta de predisposición. Pues estando solo concluyo que es mejor estar así. Pero por otro me avoca a la e...